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Guadalajara, Jalisco, 09 de Abril de 2026

Fracking vs Biogás: Jalisco podría cubrir su demanda de gas con residuos orgánicos y generar ahorros millonarios

Con una estrategia de Bioeconomía Circular impulsada por REverdece A.C. y Eukariota, el estado podría producir hasta 2.9 millones de m³ diarios de biometano —superando su consumo actual— y generar ahorros de hasta 30 MDP diarios, fortaleciendo su seguridad energética y reduciendo su dependencia del gas importado.


Comunicado:

En el contexto actual de tensiones geopolíticas globales -marcadas por conflictos como la guerra entre Rusia y Ucrania y la creciente inestabilidad en Medio Oriente, particularmente en torno a Irán- el sistema energético mundial ha evidenciado su fragilidad estructural. La dependencia de combustibles fósiles, concentrados en territorios específicos, continúa configurando un modelo basado en la escasez, la especulación y el condicionamiento geopolítico.

Este modelo no solo compromete la seguridad energética de los países, sino que también profundiza desigualdades económicas y acelera la crisis climática.

Fracking: una respuesta rápida dentro de un modelo estructuralmente limitado

En este contexto, México ha anunciado la posible apertura a la extracción de gas no convencional mediante técnicas de fracturación hidráulica (fracking), bajo el argumento de fortalecer la soberanía energética. Actualmente, el país importa aproximadamente el 70–75% del gas natural que consume, principalmente desde Texas, Estados Unidos, donde el gas es producido mayoritariamente mediante fracking.

La estrategia busca reducir esta dependencia, aumentar la producción nacional y garantizar el suministro para la generación eléctrica. Asimismo, se ha planteado el uso de tecnologías “menos invasivas”, incluyendo reciclaje de agua, sustitución de químicos y alternativas como la inyección de gases para fracturar formaciones rocosas.

Sin embargo, incluso en sus versiones más avanzadas, el fracking sigue presentando riesgos estructurales:

  • Emisiones fugitivas de metano, un gas también de efecto invernadero.
  • Riesgos de contaminación de acuíferos y presión hídrica en regiones áridas.
  • Sismicidad inducida asociada a la inyección de fluidos.
  • Alta concentración de inversión y control energético en pocos actores.

A nivel global, el modelo estadounidense de fracking ha sido altamente eficiente en términos de volumen y velocidad de extracción, pero también ha consolidado una dependencia sistémica en combustibles fósiles no convencionales, con impactos ambientales acumulativos aún en evaluación.


México ante una disyuntiva: seguridad energética vs sostenibilidad estructural

Es comprensible -y legítimo- que México busque fortalecer su soberanía energética y reducir su vulnerabilidad ante dinámicas externas. Sin embargo, el riesgo radica en replicar un modelo extractivo que, aunque resuelve el suministro en el corto plazo, puede generar impactos en la salud de las poblaciones y en los ecosistemas, especialmente en contextos de alta presión hídrica.

La discusión no debe centrarse únicamente en cómo producir más energía, sino en qué tipo de energía producir, bajo qué modelo y con qué impactos sistémicos.


Biogás y bioeconomía circular: una alternativa estructural, no marginal

Frente a este escenario, la producción de biogás a partir de residuos orgánicos mediante digestión anaerobia representa una alternativa estratégica que ha sido subestimada en la discusión energética nacional. Por ejemplo, se estima que México importa diariamente y entre 180 y 200 millones de m3 diarios de gas natural, de los cuales, Jalisco demanda aproximadamente 2 millones de m3 (Gobierno de Jalisco; 2019). 


A diferencia del fracking, el biogás:

  • No extrae carbono fósil, sino que captura emisiones inevitables de metano provenientes de la descomposición de residuos.
  • Opera bajo principios de economía circular, transformando pasivos ambientales en activos energéticos.
  • Reduce costos de disposición final de residuos, aliviando presión sobre rellenos sanitarios.
  • Permite generación descentralizada, democratizando la producción energética.
  • Tiene una huella hídrica significativamente menor y contribuye a la gestión integral de residuos.


El caso de Jalisco: evidencia técnica y potencial económico

Desde la iniciativa Jalisco Verde y Circular (Propuesta de estrategia estatal de bioeconomia circular; Reverdece AC, Eukariota; 2026), se ha desarrollado un análisis técnico del potencial de la bioenergía a partir de biorresiduos en el estado.

Los resultados son contundentes:

  • Potencial estimado de producción: 2.9 millones de m³ de metano diarios mediante digestión anaerobia.
  • Ahorro económico diario estimado: $30.7 millones de pesos, derivado de la sustitución de gas importado y reducción de costos de disposición.
  • Valor económico anual proyectado: $10,950 millones de pesos en generación de bioenergía y valorización de residuos.

Estas cifras, aunque referenciales, evidencian que la bioeconomía circular no es una solución marginal, sino una infraestructura energética viable, con beneficios económicos, ambientales y sociales pues si consideramos los datos, Jalisco puede producir más biogás de lo que importa: 2.9 millones de m3 de biogás en contraste con los 2 millones de m3 de gas natural, diarios y al mismo tiempo generar ahorros. 


De la extracción a la regeneración: una transición necesaria

El argumento más recurrente en favor del fracking es su capacidad de generar grandes volúmenes de energía de forma constante. Sin embargo, este enfoque centralizado puede y debe complementarse —y progresivamente sustituirse— con modelos distribuidos, resilientes y regenerativos.

La bioenergía no compite únicamente en volumen, sino en calidad sistémica:

  • Reduce emisiones en múltiples sectores (residuos, energía, agricultura).
  • Genera empleo local y cadenas de valor territoriales.
  • Disminuye la dependencia de mercados internacionales volátiles.
  • Integra soluciones climáticas, energéticas y de gestión de residuos en un solo sistema.


Posicionamiento: acelerar la transición desde lo local

Ante la coyuntura actual, es fundamental ampliar la discusión energética en México. No se trata de rechazar de manera absoluta las estrategias de transición, sino de evitar que se consoliden como soluciones permanentes modelos que profundizan los problemas estructurales y desplazan estrategias ecológicas basadas en el aprovechamiento de recursos locales, la reducción de residuos, la regeneración de los ecosistemas y la recirculación de materia orgánica con potencial energético, disminuyendo la necesidad de extraer recursos del suelo y subsuelo y reduciendo emisiones asociadas.


La bioeconomía circular ofrece una hoja de ruta concreta para avanzar hacia una soberanía energética real:

  • Basada en recursos locales (biorresiduos).
  • Con menor impacto ambiental.
  • Con beneficios económicos distribuidos.
  • Alineada con objetivos climáticos globales.


Conclusión


La crisis energética global no es únicamente una crisis de suministro, sino de modelo.

México tiene la oportunidad de no repetir trayectorias extractivas que han demostrado sus límites. Apostar exclusivamente por el fracking —incluso bajo nuevas tecnologías— puede representar una solución parcial y de corto plazo.

En el caso de Jalisco, los datos muestran que es posible avanzar hacia una mayor autosuficiencia energética aprovechando los biorresiduos disponibles, con un potencial de producción de hasta 2.9 millones de m³ diarios de biometano, capaz de cubrir su demanda actual de gas y generar ahorros significativos.

En este sentido, invertir en bioeconomía circular y producción de biogás no solo complementa la estrategia energética nacional, sino que permite construir capacidades locales, reducir dependencias externas y fortalecer la seguridad energética desde el territorio.

La pregunta no es si México debe garantizar su seguridad energética.
La pregunta es cómo hacerlo aprovechando sus propios recursos, sin comprometer su futuro ambiental, económico y social.


REverdece A.C. y Eukariota

Iniciativa Jalisco Verde y Circular
Especialistas en bioeconomía circular y gestión de residuos